Sus habitantes generalmente viven en situación de pobreza y carecen de redes políticas para defenderse de la instalación de nuevas empresas. La carga de contaminación en estas zonas es muy superior a la de otras localidades costeras que gozan de una condición socioeconómica más acomodada y poseen la capacidad e influencia para evitar que estos polos industriales se construyan cerca.

Son zonas que han sido destinadas al sacrificio, olvidadas por los sucesivos gobiernos que han seguido permitiendo la instalación de nuevas industrias contaminantes, aun cuando el impacto sobre la salud de las personas y el medio ambiente ha sido inmenso.

El Presidente Piñera en su mensaje presidencial del 21 de mayo de este año se refirió a esta situación diciendo que “…las tragedias ambientales y sanitarias de Ventanas, Huasco, Coronel y Mejillones, hablan mejor que mil palabras. Chile no merece esto”.