El vertimiento de relaves mineros en el mar se haría a través de un ducto que llevaría toneladas de residuos a un cañón submarino, una especie de valle en el fondo del mar que, de acuerdo a Naciones Unidas, es un ecosistema vulnerable que debe ser protegido.

Según estudios científicos que fueron encargados por el Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA), los relaves depositados en el mar generan graves impactos en el ecosistema, pudiendo derivar en daños a la salud humana para quienes consuman pescados que puedan contaminarse con metales pesados propios de los procesos de la minería.

Estos mismos estudios, alertan también sobre la disminución en la abundancia de especies y biodiversidad marina, lo que afectaría a la actividad pesquera. En Chile, esto traería impactos significativos, especialmente para el sector artesanal que opera en las primeras cinco millas marinas, capturando recursos como la merluza común, congrio, anchoveta, entre otros.