© Oceana I Mauricio Altamirano

La merluza común o pescá era hasta hace algunos años el pescado más consumido por los chilenos. Lamentablemente, hoy esta especie se encuentra en estado de sobreexplotación, producto, entre otros factores, por la pesca excesiva y la pesca ilegal. Sin embargo, la merluza común continúa siendo una de las principales pesquerías de Chile, sosteniendo una parte importante de la economía pesquera de Chile.

La merluza es un pez demersal, es decir, vive en las profundidades del mar entre las regiones de Coquimbo y Los Lagos, con un tamaño promedio de 35 centímetros, aunque las hembras presentan un mayor tamaño. Vive aproximadamente 15 años.

Es un depredador bentónico universal, se alimenta de calamares, diversos crustáceos como los langostinos e incluso llega a ser caníbal. Presenta un ciclo reproductivo parcial, esto quiere decir que durante todo el año puede procrear, pero tiene su peak entre julio y octubre.

Es uno de los peces que aprovecha el fenómeno oceanográfico que se produce frente a las costas chilenas conocido como surgencia (cuando corrientes de agua cálidas se juntan con aguas frías) y que genera las condiciones perfectas para la proliferación de este pez.

Pesquería

La historia de la pesca de la merluza es bastante amplia, su explotación a nivel industrial comienza en la segunda mitad del siglo XX y desde entonces la disponibilidad del recurso ha variado significativamente. En la época contemporánea, la pesquería de la merluza está en estado de sobreexplotación, con acceso cerrado a nuevos operadores y los principales mercados de exportación son Estados Unidos, Alemania, Venezuela, Australia, Brasil y España.

Desde el 2005 ha habido un agotamiento paulatino del recurso, lo que se explica por varias razones: primero es una institucionalidad débil, que no tiene las herramientas para llevar a cabo una fiscalización sistematizada y efectiva del cumplimiento de cuotas y la actividad de la pesca ilegal. La segunda se debe a una subestimación de la biomasa total, los estudios que se han llevado a cabo durante décadas no han sido asertivos a la realidad, por lo que se ha pescado más de lo que se puede para mantener la biomasa equilibrada. La tercera es el alto nivel de pesca ilegal asociada a este recurso, dentro de los estudios que hay sobre esta materia, la merluza es el recurso más explotado fuera de la pesca de arrastre de medio fondo regulada.

Para proteger la subsistencia del recurso, la cuota anual impuesta para el 2017 fue sentada en 25.000 toneladas al año, el peak de extracción fue en 2001 con 122.000 toneladas. Como una forma de prevenir el colapso de la merluza común, se impuso una veda que se aplica durante todo el mes de septiembre. Sin embargo, esa medida no es suficiente para recuperarla, por lo que Oceana Chile ha propuesto acciones complementarias que aseguren una recuperación sostenida en el tiempo: fiscalización meticulosa e incisiva de la pesca ilegal, extender la veda a tres meses al año y decretar una talla mínima de extracción de 38 centímetros.

La merluza común es uno de los pilares de la industria pesquera en Chile, lamentablemente las medidas instauradas para su protección ya no son suficientes, por lo que se hace urgente detener su sobreexplotación para así asegurar que tengamos pescá en nuestras costas por mucho tiempo más.

A continuación:

Conociendo los recursos marinos de Chile: El loco

Leer el artículo siguiente