© Oceana I Eduardo Sorensen

Isla Guarello está ubicada a 250 kilómetros de Puerto Natales, en el Archipiélago Islas Madre de Dios, zona histórica para los caoneros Kawesqar, que por cientos de años han navegado por estos canales.

En plena Patagonia chilena, este territorio marítimo presenta características únicas en cuanto a biodiversidad submarina. El sublitoral de la isla y sus alrededores se caracterizan por inmensos bancos de corales de la especie Errina antartica, que se distribuye desde la Antártica hasta la Patagonia chilena y que sirve de hábitat para numerosas especies de invertebrados y peces endémicos de estas zonas. Por este motivo, es un ecosistema muy sensible a los impactos humanos, por lo que el derrame de 40 mil litros de diésel desde la central marítima de la empresa CAP, nos pone en alerta y buscamos responder a la siguiente pregunta: ¿qué se puede esperar de una catástrofe ambiental de esta magnitud?

                                                                                                                                                              

El mundo subacuático de Isla Guarello, al estar formado por bosques de coral, implica que otras especies estén asociadas a este ambiente y lo utilicen como hospedaje y fuente de alimento, es el caso de los nudibranquios, unos molúscos sin concha, que comúnmente se conocen como babosas marinas, o también de los crustáceos e incluso peces como el chancharro. No tan alejados de la zona hay además corales negros, registros llevados adelante por quienes han investigado en el lugar y se han encontrado con estas especies nada fáciles de avistar.

Ahora pensemos en la composición química del hidrocarburo que se derramó en Isla Guarello. El diésel flota a un nivel de superficial del agua, y no llega rápidamente a estar en contacto permanente con la flora y fauna que hay en el fondo marino. Sin embargo, una serie de investigaciones científicas han comprobado que efectivamente este hidrocarburo afecta sustancialmente la vida y el desarrollo de los corales.

En primera instancia, el efecto del diésel sobre los corales es a largo plazo, y puede tomar hasta un año comprobar realmente cuál fue el impacto de un derrame de estas características. Según lo estudiado, el daño principal recae en los sistemas reproductivos de los corales, provocando una menor presencia de corales hembras.

Además, se ha estudiado que hay una menor expectativa de vida en corales afectados por hidrocarburos, una menor tasa de crecimiento, daño directo a los tejidos que conforman este animal, un adelgazamiento en las paredes celulares, daños irreparables en el sistema de alimentación y, por último, incita a una sobre producción de secreción de mucosas que implica un aumento en la presencia de bacterias que finalmente perjudicarán aún más el desarrollo de los corales contaminados.

                                                                                                                                   ©OCEANA | Eduardo Sorensen

La ciencia recomienda una limpieza mecánica inmediata de la zona y, por lo mismo, herramientas y protocolos que permitan una mejor seguridad en el transporte y traspaso de hidrocarburos en áreas tan delicadas como lo es la Patagonia chilena. Por otra parte, de ocurrir accidentes de estas características, es necesario que las autoridades pertinentes realicen un monitoreo posterior al derrame para así evaluar en el largo plazo cuáles han sido los efectos en las especies que habitan la zona, considerando que es un área de aguas frías y que los procesos de crecimiento de los organismos submarinos son mucho más lentos.

Finalmente, ahora que somos testigos de accidentes de estas características, reiteramos la alerta ante la probable construcción de grandes puertos en zonas ambientalmente muy frágiles y cuya preservación, desde el mundo científico, se ha dicho que es crucial para la vida en el mar; nos referimos al Archipiélago de Humboldt. Nadie asegura que en el futuro no tengamos que respondernos nuevamente a esta pregunta: ¿qué se puede esperar de una catástrofe ambiental de esta magnitud? Pero esta vez, en la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt.

Es algo que podemos evitar. Es algo que estamos obligados a conservar.

#ProtejamosLosOcéanos

 

 

A continuación:

Operaciones submarinas III: Buceo científico

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