julio 14, 2026
El Niño 2026: aprendizaje a través de una mirada al pasado.
BY: Oceana
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El Centro de Predicciones Climáticas (CPC) de la NOAA anunció la llegada de un nuevo evento El Niño y estima un 63% de probabilidad de que alcance su máxima intensidad entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Las proyecciones sugieren que podría convertirse en uno de los episodios más intensos observados desde que existen registros modernos.[1]
El Niño es un fenómeno climático natural caracterizado por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial central y oriental. Este cambio altera la circulación atmosférica y modifica los patrones de precipitaciones, temperaturas y productividad marina en distintas regiones del mundo. Aunque sus efectos se sienten a escala global, la costa del Pacífico de Sudamérica suele estar entre las zonas más directamente afectadas.


Si bien nunca hay dos episodios de El Niño iguales, ya que sus efectos varían en función de su intensidad, duración, así como también de la época del año en que se desarrolla, la experiencia de los eventos pasados permite predecir en cierta medida lo que se podría esperar.
Entre los eventos más importantes desde 1950 destacan los de 1982-83, 1997-98 y 2015-16.
El Niño 1982-83
El episodio de 1982-83 es considerado uno de los eventos El Niño más relevantes registrados durante el siglo XX. Durante su fase máxima, las temperaturas superficiales del mar frente a Perú y Ecuador superaron en más de 5°C los valores normales, la termoclina descendió más de 100 metros y el nivel del mar aumentó cerca de 50 centímetros. Estas alteraciones estuvieron acompañadas por precipitaciones récord que desencadenaron inundaciones y aluviones de gran magnitud en ambos países (Hansen, 1990).
En los ecosistemas marinos una extensa masa de agua cálida y baja en nutrientes permaneció frente al Pacífico oriental durante aproximadamente nueve meses, reduciendo drásticamente la abundancia de fitoplancton y, en consecuencia, la productividad primaria, afectando, por lo tanto, a toda la red trófica superior.
Entre las especies más afectadas se encontró la anchoveta (Engraulis ringens), que mostró anomalías reproductivas, reducción de la condición corporal y aumentos de la mortalidad en distintos sectores de Ecuador, Perú y Chile (Glynn, 1990). En el norte de Chile, los desembarques de anchoveta llegaron incluso a caer a cero durante este periodo (Aguilar Pulido, 2020).
Otras especies profundamente afectadas fueron las macroalgas pardas. Cerca de 600 kilómetros de costa en el norte de Chile experimentaron mortalidad masiva de huiro negro (Lessonia nigrescens). Este es un importante recurso comercial para la pesca artesanal, y lamentablemente estudios realizados dos décadas después mostraron que la recolonización de esta especie seguía siendo lenta y limitada en las zonas más afectadas (Martínez et al., 2003).

El Niño 1997-98
Quince años después de El Niño 1982-83, el Pacífico volvió a experimentar un evento de magnitud comparable. Las anomalías cálidas asociadas al fenómeno se propagaron hacia el sur a lo largo de la costa sudamericana, alcanzando Chile centro-sur con aumentos de la temperatura superficial del mar superiores a 2°C (Enfield, 2001).
En Chile central, las anomalías positivas de temperatura comenzaron a manifestarse durante 1997 y persistieron hasta mediados de 1998, alterando las condiciones oceanográficas habituales de alta productividad del sistema de la Corriente de Humboldt (Arcos et al., 1997). Como resultado, aguas más cálidas, más oxigenadas y con menor disponibilidad de nutrientes ingresaron a zonas costeras del país (Escribano et al., 2004).
En la zona centro-sur, El Niño afectó la actividad reproductiva y la condición corporal de especies pelágicas como la sardina común, contribuyendo al reclutamiento más bajo observado para esta especie durante la década de 1990 (Arcos et al., 1997). En el caso del jurel (Trachurus murphyi), el aumento de temperatura modificó sus patrones de distribución y migración, resultando en una presencia inusual de individuos juveniles en las zonas de pesca del centro-sur de Chile y, por lo tanto, afectando significativamente las pesquerías nacionales enfocadas en el jurel (Arcos et al., 1997; Arcos et al., 2001).
Las consecuencias de El Niño 1997-98 no se limitaron al océano. Durante 1997 una serie de temporales afectó amplias zonas del país, provocando daños a caminos, infraestructura de riego, viviendas y servicios básicos (Camus y Jaksic, 2023). Entre fines de mayo y junio se registraron alrededor de 87.000 personas damnificadas y unas 10.000 debieron ser albergadas debido a las inundaciones asociadas a los sistemas frontales (Camus y Jaksic, 2023).
En el norte chico, precipitaciones excepcionales desencadenaron aluviones que causaron víctimas fatales, destrucción de infraestructura y aislamiento de numerosas localidades (Camus y Jaksic, 2023). Los efectos alcanzaron incluso el comercio internacional, pues el principal paso terrestre entre Chile y Argentina permaneció interrumpido durante semanas debido a las condiciones meteorológicas extremas (Camus y Jaksic, 2023).
El Niño 2015-16
El evento de 2015-16 fue catalogado por la Organización Meteorológica Mundial como uno de los tres fenómenos El Niño más intensos registrados desde 1950, junto con los de 1982-83 y 1997-98 (Martínez et al., 2017).
A diferencia de eventos anteriores, este episodio se desarrolló en un contexto de temperaturas globales excepcionalmente elevadas y coincidió con una fase cálida de la Oscilación Decadal del Pacífico, condiciones que contribuyeron a amplificar varios de sus efectos (Martínez et al., 2017).
Más de 60 millones de personas resultaron afectadas globalmente por sequías, inundaciones y otros eventos climáticos extremos asociados al fenómeno (Martínez et al., 2017).
En Chile, las inundaciones asociadas al evento dejaron 31 personas fallecidas, 16 desaparecidas y más de 16.500 damnificados, además de importantes daños en infraestructura pública, viviendas y obras civiles (Martínez et al., 2017).
En el mar, las temperaturas superficiales llegaron hasta 3°C por sobre el promedio histórico en algunas zonas del Pacífico suroriental, alterando significativamente la distribución y abundancia de numerosas especies de importancia para la pesca (Subpesca, 2016).
Al igual que en el periodo anterior, los pelágicos fueron significativamente afectados. La anchoveta del norte de Chile modificó su distribución espacial, concentrándose principalmente dentro de las primeras cuatro millas náuticas de la costa, cuando habitualmente se distribuye en una franja costera que puede extenderse hasta las 30 millas náuticas. Asimismo, ocupó profundidades cercanas a los 100 metros, muy por debajo de los rangos habituales observados en años normales, donde se registra a una profundidad promedio cercana a los 50 metros (IFOP, 2023). Además, la población estuvo dominada por individuos juveniles, los cuales representaron alrededor del 93% de los ejemplares observados[2] (IFOP, 2023).
Las alteraciones también afectaron a otros recursos de interés pesquero. Los organismos con menor capacidad de desplazamiento, como los organismos bentónicos, resultaron particularmente vulnerables. Se registraron mortalidades masivas de algas y moluscos, así como floraciones de microalgas de gran magnitud que generaron impactos ambientales y económicos relevantes (Subpesca, 2016).
El Niño 2026
Para el 2026 los pronósticos realizados por organizaciones especializadas como la NOAA indican que este será un periodo significativo de El Niño. Por su parte, el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) recientemente reportó que, durante junio de 2026, El Niño se fortaleció en el Pacífico Ecuatorial, con anomalías de temperatura superficial del mar de hasta 3,5 °C sobre lo normal y un claro acoplamiento entre el océano y la atmósfera. Los pronósticos indican que El Niño continuará fortaleciéndose entre agosto y octubre de 2026, con alta probabilidad de persistir hasta inicios de 2027 y alcanzar una intensidad muy fuerte hacia fines de año.
Sobre la base de los eventos registrados durante episodios anteriores de El Niño y a los pronósticos para el evento actual, es importante anticipar los posibles impactos climáticos y ambientales que podrían presentarse en Chile durante los próximos meses. Entre ellos se incluyen cambios en la distribución de especies de importancia comercial, alteraciones en la productividad marina, entre otros, afectando directamente la actividad pesquera. En tierra, también podrían registrarse lluvias intensas, con efectos sobre la infraestructura, las actividades productivas y la calidad de vida de las personas. Si bien la magnitud de estos impactos dependerá de la evolución del fenómeno y la climatología local, mirar al pasado nos permite tener una idea anticipada sobre los posibles efectos que El Niño podría tener en Chile durante 2026.
Referencias
Aguilar Pulido, M. (2020). Influencia de El Niño en los desembarques de anchoveta en el Norte de Chile. En El Niño y cambio climático. Sus efectos en Chile.
Arcos, D., Cubillos, L., & Núñez, S. (1997). Efectos de El Niño 1997-1998 sobre las principales pesquerías pelágicas de la zona centro-sur de Chile.
Arcos, D. F., Cubillos, L. A., & Núñez, S. P. (2001). The jack mackerel fishery and El Niño 1997–98 effects off Chile. Progress in Oceanography, 49(1-4), 597-617.
Camus, P., & Jaksic, F. (2023). El fenómeno El Niño/La Niña de 1997-1998: repercusiones económicas, sociales y políticas en Chile. Revista de Historia, 30.
CIIFEN. (2026). El niño/La Niña en América Latina, Julio de 2026. CIIFEN | Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño.
Enfield, D. B. (2001). Evolution and historical perspective of the 1997–1998 El Niño–Southern Oscillation event. Bulletin of Marine Science, 69(1), 7-25.
Escribano, R., Daneri, G., Farías, L., Gallardo, V. A., González, H. E., Gutiérrez, D., et al. (2004). Biological and chemical consequences of the 1997–1998 El Niño in the Chilean coastal upwelling system: a synthesis. Deep Sea Research Part II, 51(20-21), 2389-2411.
Glynn, P. W. (Ed.). (1990). Global ecological consequences of the 1982–83 El Niño-Southern Oscillation. Elsevier Oceanography Series, Vol. 52.
Hansen, D. V. (1990). Physical aspects of the El Niño event of 1982–1983. Elsevier Oceanography Series, 52, 1-20.
IFOP. (2023). Evolución, situación actual y pronósticos. Efecto en las pesquerías. Disponible en: https://www.ifop.cl/wp-content/uploads/sites/22/2020/02/REPORTE-El-ni%C3%B1o-2023_-versi%C3%B3n-1.0.pdf
Martínez, E. A., Cárdenas, L., & Pinto, R. (2003). Recovery and genetic diversity of the intertidal kelp Lessonia nigrescens (Phaeophyceae) 20 years after El Niño 1982/83. Journal of Phycology, 39(3), 504-508.
Martínez, R., Zambrano, E., Nieto, J. J., Hernández, J., & Costa, F. (2017). Evolución, vulnerabilidad e impactos económicos y sociales de El Niño 2015-2016 en América Latina. Investigaciones Geográficas, 68, 65-78.
Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca). (2016). Subpesca da cuenta de fuerte impacto del fenómeno de El Niño en el sector pesquero. Disponible en: https://www.subpesca.cl/portal/difusion/Noticias/Noticias-historicas/92904:Subpesca-da-cuenta-de-fuerte-impacto-del-fenomeno-de-El-Nino-en-el-sector-pesquero
[1] https://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/analysis_monitoring/enso_advisory/ensodisc.shtml
[2] https://www.subpesca.cl/portal/618/articles-8858_documento.pdf
