Centro de cultivo de Salmones en el sur de Chile
©OCEANA| Lucas Zañartu

Existen muchas especies que han sido transportadas desde un lugar a otro sin considerar los impactos que pueden generar en el ambiente. En Chile, un caso emblemático es el del salmón, especie introducida para su cultivo en jaulas, pero las malas condiciones de seguridad de las salmoneras han hecho que millones de ejemplares escapen, provocando graves daños en la Patagonia.

Por lo general las especies invasoras marinas representan amenazas no solo a la biodiversidad, sino también a las pesquerías y hasta a la salud humana. Incluso los daños provocados por ellas son aún peores en el largo plazo que otros desastres como el derrame de hidrocarburos.

Pero, ¿qué son las especies invasoras? Son aquellas que se encuentran en un hábitat fuera de su rango geográfico de distribución, reproduciéndose y expandiendo su población lo cual quiebra el equilibro natural de los ecosistemas, pudiendo eliminar en el largo plazo a las especies nativas.

En todos los ecosistemas existe un equilibrio entre las especies, ya que cada una cumple un rol especifico. Para entenderlo mejor veamos un ejemplo simple: en la selva, hay jirafas, cebras, buitres y leones, entre muchos otros animales, en donde cada especie ocupa un nicho. La jirafa como vegetariana se alimenta de hojas de ciertas plantas, el león es cazador de cebras, antílopes y otros animales y los buitres cumplen el rol de servicio sanitario ya que se alimentan de los restos de los cadáveres que deja el león.

Los ecosistemas marinos funcionan de la misma manera; por ejemplo, en el Polo Sur uno de los depredadores tope es el leopardo marino, que se alimenta principalmente de pingüinos. En el Ártico, donde no hay pingüinos, el oso polar es el depredador tope cazando focas, aves marinas y mamíferos pequeños. Si llegara un oso polar al Polo Sur -cuestión imposible de manera natural- sería una especie invasora ya que no formó parte de la evolución de estos ecosistemas y pondría en peligro el equilibro en el continente blanco.

¿Cómo las especies invasoras logran llegar a otros ecosistemas?

Desde que el hombre se subió a un barco para cruzar los océanos ha transportado especies de un lado del mundo al otro, un ejemplo clásico son los ratones o los gatos y perros llevados antiguamente por marineros y hoy en día, por los pobladores de las islas oceánicas. Por ejemplo, perros vagabundeando por las playas de la isla Robinson Crusoe son una amenaza para el lobo marino de Juan Fernández, especie endémica del archipiélago.

Sin embargo, hay muchas especies invasoras que no se ven a simple vista. Algunas llegan pegadas al casco de las embarcaciones o se transportan en las aguas de lastre de los barcos. Un ejemplo clásico del siglo antepasado es la invasión del cangrejo de Shanghai, el cual llegó desde China a Europa en barcos en donde ha devastado la fauna nativa de ríos y estuarios. Esta especie está clasificada dentro de las 100 especies invasoras más dañinas a los ecosistemas según la Unión Internacional de la Conservación de la Naturaleza.

En total, se estima que por lo menos 10.000 especies invasoras se han distribuido alrededor del mundo solo por transporte en aguas de lastre, representado solo una parte de los impactos del creciente tránsito marítimo de carga y turismo.

¿Cuáles son las especies invasoras que amenazan los ecosistemas marinos de Chile?

Aunque es más bien un problema terrestre, los daños causados por castores y nutrias en el sur de Chile son millonarios, causando la pérdida de árboles los cuales son hábitat para otras especies. Lamentablemente no hay datos exactos publicados sobre especies invasoras marinas. Según el Ministerio del Medio Ambiente, actualmente se han registrado 21 especies de algas y 21 especies de invertebrados acuáticos, sin especificar su hábitat.

Los salmones son un caso especial por su magnitud. Claramente no son nativos de Chile y fueron introducidos para la acuicultura y así beneficiar la economía del sur del país. No obstante, han sido frecuentes los escapes de miles de salmones, los que con el tiempo se han naturalizado o asilvestrado, especialmente la trucha, pero al final de cuentas siguen siendo especies invasoras exóticas.

La preservación de la biodiversidad natural es muy importante, por lo que la creación de áreas marinas protegidas es una contribución a este objetivo especialmente porque se relaciona con planes de manejo del borde costero, la regulación del tránsito marítimo y el establecimiento de normas ambientales.

A continuación:

Expediciones científicas en el mar de Pisagua

Leer el artículo siguiente