Al estar en contacto directo con dicho fondo, las redes lo remueven, aplastando y destruyendo hábitats que albergan a una gran cantidad de organismos.

Asimismo, por ser uno de los métodos de pesca menos selectivo, la red de arrastre captura a una gran diversidad de especies que no son el objetivo de la pesca y que, una vez fuera del agua, en su mayoría son descartadas y arrojadas al mar, muertas o moribundas.

Existe un amplio consenso científico a nivel mundial sobre los graves impactos ambientales que este arte de pesca tiene sobre los fondos marinos. La abundante evidencia científica permite anticipar con certeza que estos fondos marinos, una vez que han sufrido los impactos de la pesca de arrastre, tardarán décadas, y a veces siglos, en recuperarse.

En Chile se capturan 11 especies mediante el método de pesca de arrastre: besugo, alfonsino, orange roughy, langostino amarillo, langostino colorado, camarón nylon, merluza de cola, merluza común, merluza del sur, merluza de tres aletas, congrio dorado.