Campañas pasadas: Pesca de Arrastre
Consiste en la utilización de redes de pesca de gran tamaño y peso, que se arrastran por el fondo del mar para capturar diversas especies marinas que viven asociadas a él.
Al estar en contacto directo con dicho fondo, las redes lo remueven, aplastando y destruyendo hábitats que albergan a una gran cantidad de organismos.
Asimismo, por ser uno de los métodos de pesca menos selectivo, la red de arrastre captura a una gran diversidad de especies que no son el objetivo de la pesca y que, una vez fuera del agua, en su mayoría son descartadas y arrojadas al mar, muertas o moribundas.
Existe un amplio consenso científico a nivel mundial sobre los graves impactos ambientales que este arte de pesca tiene sobre los fondos marinos. La abundante evidencia científica permite anticipar con certeza que estos fondos marinos, una vez que han sufrido los impactos de la pesca de arrastre, tardarán décadas, y a veces siglos, en recuperarse.
En Chile se capturan 11 especies mediante el método de pesca de arrastre: besugo, alfonsino, orange roughy, langostino amarillo, langostino colorado, camarón nylon, merluza de cola, merluza común, merluza del sur, merluza de tres aletas, congrio dorado.
¿Qué hace Oceana?
Qué Hace Oceana
Ante la amenaza que constituye la pesca de arrastre de fondo para la conservación de los ecosistemas marinos vulnerables, Oceana elaboró un proyecto de ley que ingresó al Congreso Nacional en abril de 2009 con el patrocinio de 5 Senadores, para prohibir este arte de pesca particularmente en los ecosistemas marinos vulnerables.
Ley para la Protección de Ecosistemas Marinos Vulnerables
De aprobarse el proyecto de Ley para la Protección de Ecosistemas Marinos Vulnerables, la autoridad competente deberá identificar estos ecosistemas para luego cerrarlos a las actividades pesqueras que los afecten; se prohibirá –en virtud del principio precautorio- la pesca con artes de fondo en las áreas donde existan montes submarinos mientras no se demuestre científicamente que la pesca no los afectará negativamente; se requerirá que el 100% de la flota arrastrera lleve observadores científicos abordo para recolectar información sobre la presencia de ecosistemas marinos vulnerables; y se permitirá que universidades, actores del sector pesquero artesanal e industrial y organizaciones de la sociedad civil puedan presentar evidencias sobre la existencia de estos ecosistemas y proponer su estudio, identificación y protección.