Gracias al trabajo conjunto de la comunidad local y Oceana, hoy el archipiélago se encuentra protegido oficialmente por un parque marino de 262 mil kilómetros cuadrados y un área marina protegida de múltiples usos.

Los pescadores de Juan Fernández se han transformado en un ejemplo de lo que conocemos como sustentabilidad. Su principal actividad económica es la extracción de la langosta, y durante años se han dedicado a ella con las precauciones necesarias para cuidar del recurso hacia el futuro.

Hoy nos encontramos trabajando en establecer un plan de administración que permita el cuidado efectivo de este lugar único en el mundo.