Los océanos son fundamentales para mantener la vida en la Tierra: absorben el calor y lo redistribuyen a través de las corrientes marinas, además, producen la mitad del oxígeno que respiramos. Pero el cambio climático está haciendo que las funciones del océano, claves para el equilibrio ecológico, se estén viendo afectadas. El calentamiento de los océanos acarrea una serie de graves problemas que impactan no solo a la flora y fauna marinas, sino también a millones de personas.

  1. Alteraciones en la cadena alimenticia marina

Es un hecho que la temperatura promedio del mar ha aumentado exponencialmente. En el caso de la temperatura de la superficie de los océanos, el incremento total en las últimas tres décadas ha sido el más alto desde que se tienen registros. Estas variaciones han afectado seriamente la vida marina y la biodiversidad. Cuando las distintas especies viven fuera de su rango térmico óptimo, éstas deben gastar más energía en respirar, lo cual las debilita y las hace más vulnerables a enfermedades, facilitando que otras especies mejor adaptadas obtengan una ventaja competitiva. Pero además, hacen más difícil la reproducción, ya que afecta el desarrollo de las esporas y los huevos. Así se genera un efecto en cadena, en donde especies que sirven de alimento a animales mayores comienzan a escasear y estos, a su vez, deben trasladarse a otras zonas para sobrevivir. Finalmente, la migración de peces tiene un efecto sobre los pescadores artesanales que pueden ver desaparecen sus pesquerías.

2.  Acidificación

Los océanos son un sumidero de dióxido de carbono (CO2): Mientras más CO2 hay a la atmósfera, mayor cantidad absorben los océanos. Cuando el CO2 entra en contacto con el agua, reacciona para producir ácido carbónico, provocando la acidificación. Producto de las actividades del ser humano como el transporte y la producción industrial, los océanos han absorbido más CO2. Nunca antes en la historia de la humanidad este proceso de acidificación había sido tan rápido como hoy. Es posible que muchas especies no sean capaces de adaptarse a este cambio con la suficiente rapidez, llevándolas a su extinción.

  1. Zonas muertas

La falta de oxígeno en el mar genera una serie de perjuicios para la vida marina. El aumento de la temperatura del mar acelera el metabolismo de los organismos, lo que significa que necesitan más oxígeno para vivir, disminuyendo su concentración en el agua. Este fenómeno puede hacer que algunas partes del océano dejen de ser aptas para la vida marina. Pero esta no es la única forma en que el oxígeno del mar puede agotarse. La introducción de nutrientes en el agua juega un importante papel. Alrededor del 80% de los nutrientes del mar provienen de actividades terrestres como el alcantarillado, los residuos industriales y las actividades agrícolas.

El exceso de nutrientes en el agua genera un proceso conocido como “eutrofización”, el que provoca crecimientos desmedidos de algas, las cuales al morir se descomponen, eliminando el oxígeno del agua. Así se produce un déficit de oxígeno que en última instancia da lugar a la creación de áreas hipóxicas o zonas muertas, las cuales se han duplicado cada década desde mediados de 1900. Actualmente existen alrededor de 400 zonas muertas en el mundo.

Convención de Naciones Unidas sobre cambio climático

Para tratar la situación de los océanos en el contexto de cambio climático, el pasado 12 de noviembre se llevó a cabo el día por la Acción por los Océanos, en el marco de la 22ª Conferencia de las Partes de la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 22), realizada en Marrakech. En la instancia, las partes firmaron la Hoja de Ruta Estratégica de los Océanos y el Clima: 2016 a 2021, en la que se comprometen a tomar acción y trabajar en áreas como mitigación y adaptación al cambio climático, además de destacar la función central de los océanos como reguladores del clima.

El gobierno de Chile junto a Francia y Mónaco, fueron los impulsores de la segunda declaración “Because the Ocean”, la cual da seguimiento a la realizada en la COP21 en París hace un año. En ella se señala que el océano ocupa una parte central en la solución del cambio climático y hace un llamado a todos los países para que incorporen el océano en sus políticas climáticas. Además destaca la necesidad de integrar las distintas iniciativas sobre la materia, provenientes tanto del gobierno como de particulares, en un esfuerzo común.

 

 

 

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