“NO CORRESPONDE QUE LA AUTORIDAD FISCALIZADORA DE LAS SALMONERAS HAGA UNA DEFENSA CERRADA DE ESTA INDUSTRIA” - Oceana Chile
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“NO CORRESPONDE QUE LA AUTORIDAD FISCALIZADORA DE LAS SALMONERAS HAGA UNA DEFENSA CERRADA DE ESTA INDUSTRIA”

marzo 6, 2011

Cristian Arroyo +56 9 4451 5945

Oceana manifestó su amplio desacuerdo con las recientes declaraciones de Inés Montalva, Directora Nacional del Servicio Nacional de Pesca, Sernapesca, que tienden a minimizar los daños ambientales provocados por la actividad salmonera, como así también las fallas en los sistemas de fiscalización ambiental respecto a esta industria.
        
Montalva señaló esta semana que “hay una campaña evidente que ha perseguido a los salmoneros siempre” y que dichas críticas son “absurdas”. Además, la autoridad avaló la expansión de las salmoneras al señalar que las 11 mil 476 hectáreas destinadas a esta actividad son insuficientes, en alusión a los planes de la industria de duplicar su productividad y abrir nuevos centros en Aysén.

Cristián Gutiérrez, jefe de la Campaña de Salmonicultura de Oceana indicó que los problemas de sustentabilidad del cultivo de especies salmonídeas son reconocidos por muchos artículos científicos sobre los impactos ambientales de la salmonicultura. “Lamentablemente la gran mayoría de estos trabajos están escritos por investigadores extranjeros, ya que Chile pese a ser el segundo mayor productor de salmón cultivado en el planeta, genera muy poca investigación científica sobre este tema, en comparación con países como Estados Unidos o Noruega”. 

Por lo anterior, Oceana considera que estas declaraciones son incompatibles con la responsabilidad de Sernapesca, como entidad encargada de fiscalizar la industria acuícola en nuestro país. La organización también recordó que la propia Cámara de Diputados aprobó un informe donde se señalan importantes problemas ambientales que genera la producción de salmones en el sur de Chile, solicitando además medidas concretas para remediar esta situación. 

La industria salmonera ha generado importantes impactos ambientales en la Décima Región. De acuerdo a estudios del 2004, la producción de 100 toneladas de peces generaría desechos equivalentes a los de entre 2800 y 3200 personas, en términos de la cantidad de fósforo y nitrógeno. De esta manera en el año 1995 la producción de salmónidos alcanzaba a 140 mil toneladas. Los desechos generados por la salmonicultura eran equivalentes a los desechos orgánicos producidos por una población de entre 2 y 3 millones de habitantes. 

Sin embargo, y en concordancia al crecimiento que ha tenido la salmonicultura en los últimos años en el sur de Chile, es fácilmente extrapolable, que los desechos de esta actividad superen a una población de 6 millones de habitantes. A esto hay que agregar el uso indiscriminado de antibióticos y la sobreexplotación de especies silvestres para producir alimento de salmones.

Por lo anterior, Gutiérrez señaló que Montalva se equivoca al afirmar que los salmoneros tienen sus propios límites para hacer posible la producción. “Los argumentos de la autolimitación expuestos por la Sra. Montalva pueden ser ciertos en la perspectiva del negocio, pero no lo son si se toman en cuenta las externalidades generadas por esta actividad productiva, que son sufridas por otros sectores económicos” dijo el economista, quien agregó que un ejemplo emblemático al respecto, es lo que sucede con la pesca artesanal y el escape masivo de salmones desde las balsas jaulas, ya que el salmón escapado, al ser un predador, compite con las especies objetivos de los pescadores como la merluza, el róbalo, etc. Se calcula que la pesca artesanal pierde anualmente más de  2,4 millones de dólares por este concepto.

Otras actividades, como el turismo, también se ven perjudicadas por la expansión de la industria salmonera y la competencia por el uso del borde costero. Al respecto, si bien existen procesos de zonificación del borde costero en la Región de Aysén, son insuficientes al no considerar áreas de exclusividad, y no basarse con la suficiente información científica respecto a los altos grados de vulnerabilidad ambiental de vastas zonas de la región.

Oceana ha calculado el costo ambiental de la salmonicultura para los últimos 16 años, el cual oscila entre US$ 1200 millones y US$ 2400 millones, y que son costos por lo “bajo” ya que sólo consideran el costo por la descarga de nutrientes. Este cálculo fue obtenido a partir de los datos de producción oficiales de SalmonChile, en base al trabajo de Folke, Kautsky y Troell “The Cost of Eutrophication from Salmon Farming: Implications for Policy”.
 
Por lo anterior, Oceana enfatizó la necesidad de pasar a una etapa de discusión con alturas de miras, donde predominen los argumentos técnicos y se avance en el mejoramiento de los estándares ambientales bajo los cuales se rige actualmente la actividad, sobre todo pensando en la planeada expansión de la salmonicultura a la región de Aysén, que proyecta duplicar su producción para el año 2015.