Pescador artesanal extrae algas
©OCEANA| Claudia Pool

 

En un principio, la recolección de algas en Chile se daba a través de las especies que de forma natural llegaban hasta las orillas de las costas. Sin embargo, ante el aumento del valor comercial de éstas, se inició a la práctica del “barreteo”, con lo cual se arranca el alga viva completa desde la roca, impidiendo que vuelva a crecer; es tal como extraer un árbol de raíz.

                      

Las consecuencias del barreteo, que explicamos en profundidad en la segunda parte de esta serie #BosquesAzules, son nefastas para los ecosistemas marinos. Sin embargo, al transformarse el alga en un recurso que constantemente sube de precio, en Chile ha crecido exponencialmente el mercado de macroalgas pardas. El huiro negro y huiro palo, por ejemplo, son secados y picados para luego exportarse y utilizarse en la elaboración de productos como el ácido algínico, sustancia que ayuda a preservar los alimentos, mientras que el huiro flotador es utilizado como alimento para el cultivo de abalones y otros subproductos.

La especie más extraída en Chile es el huiro negro. En 2002 salían 100 toneladas anuales de esta especie, cuya cifra aumentó con fuerza en 2013, superando las 300 toneladas de extracción. Un fenómeno similar se vio en las otras? dos grandes especies de macroalgas pardas, aunque en cantidades menores. El sector del país donde más se extraen estas algas es en el norte, específicamente las primeras cuatro regiones, mientras que los principales mercados internacionales son China, Japón, Noruega y Francia donde el uso de las algas está fuertemente relacionado con la industria alimentaria y cosmética.

En la actualidad, lamentablemente, la extracción de este recurso en Chile carece de una regulación y fiscalización más efectivas, presentando altos niveles de pesca ilegal y, con ello, la desforestación de estos hábitats cruciales para la vida en el mar. Por ello, muchas de las pesquerías que sustentan al país y la vida de cientos de personas se encuentran bajo amenaza.

Las macroalgas pardas conforman bosques, bosques azules, aquellos donde la vida marina se hace posible, aquellos que permiten regular el calentamiento global y entregan oxígeno al planeta. Si peligra su existencia, peligra la existencia del medio ambiente en su conjunto. Por ello, desde Oceana, abogamos y trabajamos por una regulación urgente en su extracción. Los bosques azules son vida.

Para más información sobre esta materia:

A new record of kelp Lessonia spicata (Suhr) Santelices in the Sub-Antarctic Channels: implications for the conservation of the “huiro negro” in the Chilean coast

REFERENCIAS PARA LA SERIE #BosquesAzules

DARWIN C. (1909) The voyage of the Beagle. The Harvard Classics Volume 29. New York, USA: P.F. Collier & Son Company.

STENECK R., M.H. GRAHAM, B.J. BOURQUE, et al. (2002) Kelp forest ecosystems: biodiversity, stability, resilience and future. Environmental Conservation 29(4): 436-459.

SUBPESCA. Algas Pardas. http://www.subpesca.cl/portal/616/w3-article-79861.html#descripcion

SUBPESCA. Plan de Manejo de la Pesquería de Algas Pardas de la Región de Tarapacá, octubre 2013.

VÁSQUEZ J.A. & J.M.A. VEGA (2005) Macroinvertebrados asociados a discos de adhesión de algas pardas: biodiversidad de comunidades discretas como indicadora de perturbaciones locales y de gran escala. Cuarta parte. Capítulo XII. En: E. Figueroa Ed. Biodiversidad Marina: Valoración, uso y perspectivas. ¿Hacia dónde va Chile?. Editorial Universitaria. Santiago. Chile: 429-450.

A continuación:

#BosquesAzules (Segunda parte): Macroalgas pardas y su extracción descontrolada

Leer el artículo siguiente