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agosto 5, 2021

Chile y la crisis climática: déficit en proteger ecosistemas marinos clave

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El cambio climático es uno de los principales problemas ambientales que enfrentamos como humanidad a nivel mundial. Este concepto hace referencia a los cambios durante periodos de tiempo prolongados en características climáticas como la temperatura, humedad, frecuencia de lluvias, vientos y fenómenos meteorológicos severos.

Frente a la inminente amenaza del cambio climático, a nivel internacional se adoptó el llamado Acuerdo de París en 2015, que tiene como objetivo central reforzar la respuesta mundial ante esta amenaza manteniendo el aumento de la temperatura mundial en este siglo muy por debajo de los 2 grados centígrados sobre los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar aún más el aumento de la temperatura a 1,5 grados centígrados.

Así, Chile elaboró su Contribución Nacional Determinada (NDC), en el marco del Acuerdo de París, comprometiéndose a desarrollar e implementar políticas y acciones climáticas que permitan a nivel local la adaptación, la mitigación y el cumplimiento de los acuerdos globales.

Las áreas protegidas, tanto terrestres como marinas, se han reconocido como un elemento importante de mitigación frente al cambio climático. Esto, ya que permiten que los ecosistemas tengan la capacidad de recuperarse al disminuir el número de amenazas a la biodiversidad dentro del área de protección, permitiendo al ambiente “enfrentar” la variabilidad climática con menores presiones ejercidas en sinergia sobre él.

En el informe sobre Biodiversidad y Cambio Climático en Chile publicado por Marquet et al. (2019) describen que las Áreas Marinas Protegidas (AMPs) son importante en la adaptación de los ecosistemas y las personas ante al menos cinco efectos del cambio climático: acidificación, intensificación de tormentas, cambios en las distribuciones de las especies, decrecimiento en la productividad y disponibilidad de oxígeno

A pesar de que Chile se ha consolidado como uno de los países que han liderado en la creación de AMPs, estas no son representativas de la diversidad de ecosistemas marinos y costeros presentes a lo largo de nuestro mar, sino que se han concentrado en localidades remotas que presentan baja competencia con actividades productivas. Es más, cerca del 90% de las AMPs del país se encuentra en la región de Valparaíso y en solo tres de las 14 ecorregiones marinas que se distinguen en el país: Isla de Pascua, Desventuradas y Juan Fernández. En contraste, Marquet et al. (2019) señalan que el resto de las ecorregiones costeras de Chile continental presentan un nivel de protección promedio menor al 0,5% (Figura 1).

                                                                                 

Figura 1. Porcentaje protegido de las ecorregiones marinas que se distinguen dentro de Chile. Imagen extraída de Marquet et al. 2019.

Un escenario similar se presenta en el medio terrestre en el que igual existe una falta de representación de ecosistemas protegidos y, por lo tanto, los sistemas actuales de áreas protegidas deberían expandirse para ampliar así su cobertura de distintas áreas del país que actualmente no cuentan con protección adecuada.

Así, específicamente para el medio marino, un reporte de 2019, realizado por Marquet y colaboradores, se recomienda que: En el mar, es importante mejorar la protección de las zonas costeras dentro de las primeras 30 millas náuticas.

Al respecto, Oceana ha identificado dos zonas costeras ubicadas en el Sistemas de Corrientes de Humboldt, en el norte del país, cuya protección se debería priorizar: La Higuera y Pisagua. En ambas zonas existe una gran biodiversidad marina registrándose la presencia de pingüinos, delfines, ballenas, aves marinas y de especies pelágicas y bentónicas. Es más, las aguas de La Higuera, cercanas a la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt, han sido ampliamente estudiadas por la comunidad científicas y reconocidas como un lugar prioritario a conservar.

Por su parte, recientemente se propuso la creación de un AMP en Pisagua donde se encuentra una importante zona de surgencia que da pie a una gran biodiversidad marina. Además, acá se extiende una estrecha Zona Mínima de Oxígeno sobre la plataforma continental, generando condiciones únicas que distinguen a esta área de otros sitios de nuestro país. [CS1] 

REFERENCIAS

MARQUET P.A., M. FERNÁNDEZ, P. PLISCOFF et al. (2019) Áreas protegidas y restauración en el contexto del cambio climático en Chile. En P.A. Marquet et al. (editores). Biodiversidad y cambio climático en Chile: evidencia científica para la toma de decisiones. Informe de la mesa de Biodiversidad. Santiago: Comité Científico COP25; Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.

ROBERTS C.M., B. O’LEARY, D. MCCAULEY, et al. (2017) Marine reserves can mitigate and promote adaptation to climate change. Proceedings of the National Academy of Science, 114(24), 6167-6175.

 [CS1]Sería bacán si temenos algún comunicado de prensa que resuma lo que se ha encontrado en Pisagua, para que suena más pro, quizás mencionar las macroalgas.