Bosques de algas, ecosistemas que debemos cuidar - Oceana Chile
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Bosques de algas, ecosistemas que debemos cuidar

BY: Oceana

Peces voladores captados entre bosques de algas en Pisagua. (c) OCEANA I Marensepia

Existe conciencia sobre la importancia de preservar los bosques presentes en tierra, protegerlos de su devastación ya que sabemos que son cruciales para la vida en el planeta. Sin embargo, bajo el mar, existen bosques submarinos formados por algas que son igualmente importantes, pero de los que se sabe muy poco. Chile es un país privilegiado ya que a lo largo de sus costas existen grandes extensiones de ellos, destacándose los formados por macroalgas pardas. 

Como bien lo indica su nombre, se trata de algas de tamaños que se pueden ver sin necesidad de utilizar un microscopio, mientras que la denominación de “pardas” se debe a que poseen un pigmento fotosintético conocido como fucoxantina, que les otorga ese colorido y está en mayor proporción que otros pigmentos como la clorofila, responsable de la coloración verde. Dentro de las algas pardas presentes en Chile, que además tienen importancia comercial, se encuentran el huiro negro, el huiro palo y el huiro flotador.   

Las macroalgas pardas son conocidas por formar grandes aglomeraciones en costas rocosas de aguas frías, lo que comúnmente se denominan “bosques de algas”. Estos pueden tardar de 1 a 3 años en alcanzar tamaños de 15 metros, a diferencia de los bosques terrestres, que demoran 20 a 30 años en alcanzar tamaños de 10 a 30 metros y pueden vivir mucho más.   

En el caso de los bosques de algas pardas, se les considera como importantes estructuradores de comunidades, y se han descrito como uno de los hábitats más diversos y ecológicamente dinámicos, sirviendo como refugio, alimento y hábitat para una gran variedad de especies.   

Las distintas estructuras de estas macroalgas representan sustrato disponible para la colonización, es decir, sus superficies pueden ser ocupadas o habitadas por otras especies.  Sobre estas algas, de hecho, se asientan otras más pequeñas que ayudan a la llegada de invertebrados marinos como erizos de mar, caracoles y lapas que se alimentan de ellas. A la vez, esto atrae a depredadores como el loco y estrellas de mar, y a peces costeros de tamaño mediano como el bilagai y el pejeperro. Asimismo, mamíferos como el lobo marino común y el chungungo, o distintos tipos de aves marinas, utilizan estas praderas como áreas de alimentación.   

A todo lo anterior, debemos sumar que los bosques de macroalgas han sido descritos como zonas de reclutamiento, asentamiento larval y de reproducción de peces e invertebrados. En específico, los discos mediante los cuales las algas se adhieren al fondo marino constituyen áreas de alimentación, refugio frente a la depredación y a corrientes de fondo, áreas de asentamiento, desove y sitios de crianza. 

Sin embargo, los bosques de macroalgas se encuentran en peligro, debido a que poseen un componente muy apreciado por la industria cosmética y de cuidado personal: el alginato.  

En un principio, la recolección de algas en Chile se daba a través de las especies que de forma natural llegaban hasta las orillas de las costas, pero ante el aumento del valor comercial de éstas producto del alginato, su extracción aumentó exponencialmente, incluyendo técnicas como el “barreteo”, con lo cual se arranca el alga viva completa desde la roca, impidiendo que siga creciendo; es tal como extraer un árbol de raíz. 

Esto último puede tener consecuencias ecológicas no dimensionadas, debido a que los bosques de macroalgas son áreas reconocidas como refugios de peces y de juveniles de invertebrados y para que estos bosques se recuperen tendrán que pasar años.   

Las macroalgas pardas conforman bosques donde la vida marina se hace posible, permiten regular el calentamiento global y entregan oxígeno al planeta. Si peligra su existencia, peligra la existencia del medio ambiente en su conjunto.  

REFERENCIAS  

DARWIN C. (1909) The voyage of the Beagle. The Harvard Classics Volume 29. New York, USA: P.F. Collier & Son Company.  

STENECK R., M.H. GRAHAM, B.J. BOURQUE, et al. (2002) Kelp forest ecosystems: biodiversity, stability, resilience and future. Environmental Conservation 29(4): 436-459.  

SUBPESCA. Algas Pardas. http://www.subpesca.cl/portal/616/w3-article-79861.html#descripcion   

SUBPESCA. Plan de Manejo de la Pesquería de Algas Pardas de la Región de Tarapacá, octubre 2013.  

VÁSQUEZ J.A. & J.M.A. VEGA (2005) Macroinvertebrados asociados a discos de adhesión de algas pardas: biodiversidad de comunidades discretas como indicadora de perturbaciones locales y de gran escala. Cuarta parte. Capítulo XII. En: E. Figueroa Ed. Biodiversidad Marina: Valoración, uso y perspectivas. ¿Hacia dónde va Chile? Editorial Universitaria. Santiago. Chile: 429-450.